Esta semana salió el primer capítulo de Naruto Gaiden: The Seventh Hokage, parte de lo que están llamando el “Naruto Project” en celebración de 15 años de la serie. Esta será una miniserie que se enfocará en las aventuras de Boruto (o Bolt, si lo queremos anglificar), el hijo mayor de Naruto que vimos al final del manga. Qué se trae este mini-me de Naruto?
Para hablar primero de lo bueno, se siente bien tener un semi borrón y cuenta nueva para la serie, para enfocarnos en nuevos personajes con sus nuevos problemas. Aparte de eso, también es bueno ver en qué andan metidos los ahora adultos de Team 7 (y amigos) hoy en día.
Como apenas va saliendo el primer capítulo no quiero decir que tengo quejas, en vez de eso mejor las llamo “obstáculos a superar”: Comenzando la serie no me siento muy a gusto con Boruto como protagonista. Es cierto que es travieso y rebosante de energía como su padre, pero no comparte el lado trágico que hacía que apoyáramos a Naruto. Recordemos que Naruto era un huérfano despreciado por el resto de la aldea por estar asociado al 9-Colas que había matado a tantos, y sus bromas eran mecanismo para llamar la atención y salir de la soledad. En este capítulo vemos que Boruto hace lo mismo de pintar sobre la cara de piedra en honor al Hokage (en este caso, Naruto), pero viniendo del hijo del Hokage adorado como héroe que salvó al mundo esta broma parece como simple rebeldía de niño consentido. Va a tomar algo de trabajo hacer que cambie a héroe digno de seguir el legado de Naruto.
En las cortas páginas de la introducción pareció más interesante el personaje de Sarada Uchiha, la hija de Sasuke. Ella tiene el conflicto interno de sentirse abandonada por su padre, y al parecer no encuentra su lugar como ninja de Konoha. Y al final de este capítulo, vemos que hay un misterio que gira en torno a ella que probablemente será lo que impulse toda la historia.
Como dije antes, lo de Boruto es mi primera impresión así que seguiré la miniserie para ver qué giros le dan.



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