Hoy discutiremos no uno, sino dos animes que toman lugar en escuelas de agricultura! Acaso la vida en la granja es mejor? Bueno, veamos qué pasa en No-Rin y Gin no Saji:
No-Rin sigue a Hata Kousaku y sus compañeros de la Escuela Tamo de Agricultura (Tamo n?gy? gakk?, en japonés). Kousaku se lleva un par de shocks muy fuertes en un mismo día: primero, descubre que su cantante idol favorita, la superpopular Kusakabe Yuka, ha anunciado su retiro de la farándula. Desastre!!! A Kousaku sólo le quedará el recuerdo de Yuka-chan (y su love pillow).
Menos mal la tristeza de este shock se compensa por la segunda cosa que pasa, porque ese mismo día llega una nueva estudiante a la escuela y no es nadie más que Yuka en su identidad civil! Se introduce a todos como Kinoshita Ringo, y aunque niega ser la misma cantante es obvio que es ella. Ringo pasa a vivir en el mismo dormitorio estudiantil de Kousaku y sus amigos, y comienza su vida aprendiendo sobre agricultura.
Desde el inicio Ringo muestra algo de apego con Kousaku, que tiene que ver con comentarios previos que él había hecho donde revelaba que había mandado frutas y vegetales como regalo cuando cantaba en su identidad de Yuka. Todos le decían que no fuera ridículo, que eso de seguro lo botaban antes de llegar a ella, pero por las pistas que tiran es obvio que algo probó, y ese algo fue suficiente como para impulsarla a dejar su carrera y estudiar en la mitad de la nada.
En base a este background – presentado en el primer par de episodios – esperaba tener una comedia romántica donde Ringo se adapta a la vida rural o algo así. Pero como que a los mismos creadores de No-Rin les aburrió esa idea, ya que aparte de algunas conversaciones dispersas no se enfocaron casi nada en la historia de Ringo. El resto de la serie era todo sobre Kousaku y los problemas en que se mete, como desarrollar los huevos producidos en la escuela como producto moe, o modelar topless a cambio de miso para hacer sopa. Ringo se queda como personaje serio que se mantiene al margen de la historia. Se queda como muñeca sin emociones, tipo Rei Ayanami en Evangelion.
Y aparte de Kousaku y sus compañeros de dormitorio Minori y Kei, todos los personajes son estereotipos sin ningún carisma. Ahí tenemos a Yoshida, cuyos únicos rasgos son sus masivos pechos y que se siente atraída por Kei. Mencioné sus pechos? Porque cada vez que ella aparece en pantalla es de lo único que hablan sus compañeros, y después de 12 episodios llega a cansar (por increíble que parezca)
Otra que le dedican demasiado tiempo es a la profesora Natsumi “Becky”, cuyo único chiste es que tiene 40 años y está desesperada por casarse. Igual que los pechos de Yoshida, es lo único que se menciona cuando ella está en pantalla. Al inicio compensaba haciendo algo de fan service, pero después se olvidan de eso y sólo queda el desagrado que genera en otra gente por su desesperación.
Al final esta serie no concluye nada, no resuelve el triángulo amoroso entre Minori, Ringo y Kousaku, desarrollan muy poco la historia de Ringo, y botan todo el buen potencial con que empezaron. De vez en cuando lograban sacar alguna risa, pero se volvió muy repetitiva y superficial para mi gusto. Ah, y tiene el dudoso honor de contar con la canción de inicio más irritante de toda la temporada de anime:
(bajenle volumen primero, y oigan bajo su propio riesgo)
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Por otro lado, tenemos a Gin no Saji… Ah, Gin no Saji… Qué diferencia!
Este anime se basa en el manga del mismo nombre (traducción: Silver Spoon), y sigue la vida estudiantil del joven citadino Hachiken Yuugo mientras se adapta a una escuela de agricultura. (suena familiar?)
Hachiken era estudiante promedio en su ciudad natal, pero la presión de su exigente padre para estudiar lo lleva a perderle gusto a lo académico y a buscar enrolarse en la escuela más alejada que pudo encontrar. En la Escuela Yezo de Agricultura Hachiken es de los mejores en cuanto a materias “tradicionales”, el problema es que estas son sólo una pequeña parte del currículum y el resto del tiempo se invierte en trabajo de granja.
Este shock cultural de Hachiken al ser confrontado con la vida de granja viene a ser la fuente de casi todo el humor (y créanme, es muy chistosa). Hachiken apenas puede con todo el trabajo físico, mientras mira con envidia a sus compañeros – todos de familias de agricultores – para quienes esto es normal y común. A su vez, ellos lo miran como un semidiós por su manejo de conocimientos ocultos como “matemática” e “historia”. También gozamos de la reacción de Hachiken a las personalidades de sus compañeros y profesores, que conocemos a la par de él mientras desarrolla conecciones y amistades – y, en el caso de Mikage Aki, un posible romance.
Lo más notable de Gin no Saji es que en medio de hacernos reír y de enseñarnos agricultura y ganadería, logra contar una historia muy humana. Hachiken sufre por el trabajo de granja, pero ve sus esfuerzos recompensados por cosechas abundantes. De igual forma su actitud ante sus amigos lo lleva de ser el compañero “de fuera” a convertirse en parte vital de las actividades de la escuela.
Gin no Saji lleva dos temporadas (series, a decir verdad) de anime hasta la fecha, ambas geniales. En la primera temporada Hachiken se enfrenta a la cruda realidad del manejo de animales como recurso para alimentarnos, cuando “adopta” a un cerdito que sabe que va a ser sacrificado dentro de unos meses. Esto lo manejan de forma muy hábil, mostrándonos lo mucho que sufre Hachiken con este conocimiento pero no demonizan ni glorifican el consumo de carne (hey, tenemos que comer algo, y el tocino es delicioso!)
En la segunda enfrentan a Hachiken con la fragilidad de las vidas de los granjeros, cuando uno de sus amigos pierde su granja por bancarrota. Ahí aprende sobre enfrentar la adversidad, sobre tomar responsabilidad, y lo hace pensar en su futuro.
No crean que Gin no Saji nos va a dejar deprimidos, como que estamos viendo Candy Candy o José Miel. Estas historias se desarrollan a través de sus respectivas temporada así que hay tiempo suficiente de respirar entre lecciones de vida, sin dejar de sacarnos alguna carcajada en cada episodio.
Les recomiendo Gin no Saji sin reservas, tanto el anime como el manga (que por cierto es de Arakawa Hiromu, la misma de Fullmetal Alchemist – reconocerán el look de uno de los profesores como calcado del teniente coronel Armstrong). Cada serie es de 11 episodios, así que no tardarán mucho en verlas y les aseguro que las disfrutarán.















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