K-On! salió de una tira cómica que eventualmente hicieron anime allá por el 2009 y fue muy popular en su momento. Es la segunda serie basada en situaciones de la vida cotidiana que he visto recientemente gracias a horas libres que he aprovechado durante la semana. La otra ha sido Gin No Saji (Silver Spoon, recomendada en el podcast), y siento decir que K-On! no queda bien en la comparación.
K-On! trata sobre cuatro chicas que son las integrantes del Light Music Club (en Japonés light music = keiongaku, por tanto el nombre K-On!). Forman una banda con la meta de algún día tocar en el Budokan (local famoso para eventos en Tokyo), pero generalmente se les ve haciendo cualquier cantidad de cosas en torno al club.
El anime comienza en el primer día de clases de secundaria para las protagonistas, desde antes que se unieran al club. La principal protagonista es Hirasawa Yui, que llega a cubrir el puesto de guitarrista a pesar de no saber nada sobre como tocar guitarra. La aceptan porque ni modo, con menos de cuatro personas tendrían que disolver el club y ella es la única que aplica. Entonces vemos el arduo proceso donde Yui aprende a tocar guitarra, y crece en madurez como personaje debido al esfuerzo que invierte en alcanzar su meta, correcto?… pues no, resulta que Yui tiene perfect pitch (habilidad innata real que poseen algunos y que permite distinguir perfectamente entre notas musicales … ideal para músicos que quieren tocar canciones “de oído”), y gracias a esto se integra a la banda inmediatamente.

Entonces tal vez la tecladista Tsumugi es la que pasa por este proceso? No, ella es un prodigio en el piano que ha estado tocando desde los 4 años. Y las otras dos?… pues Mio y Ritsu ambas saben usar perfectamente el bajo y la batería, respectivamente. Tal vez hay problemas con los recursos del club? No, Tsumugi es millonaria y dueña de tiendas de música y les ayuda a conseguir instrumentos a súper descuento. Algún club rival que hay que derrotar? No, nada de eso…
Y ahí está el problema con K-On!: A pesar de contar con personajes que caen bien y con buena interacción entre ellos, la serie se queda extremadamente corta en términos de historia. En resumen, no pasa nada — nada –– que cuente como argumento. La gran cosa emocionante que pasa al clímax de la serie es que van a tocar en el festival escolar y Yui olvida su guitarra en casa (NOOOOOoooOOOOooooOOoooo!). Ella corre a su casa, regresa a la escuela con el instrumento y se une a la presentación de su banda. Y ya. Ni siquiera era necesario que regresara de su casa ya que la profesora que les sirve de asesora estaba tocando otra guitarra para cubrirla mientras ella no estaba … si, para colmo había otra guitarra disponible, pero Yui eligió ir a su casa porque sólo era feliz tocando con “Gitah” (el sobrenombre de su guitarra).
*facepalm*
En el transcurso de la serie se les une otra guitarrista llamada Nakano, que al principio expresa frustración porque sus senpais pasan todo el tiempo tomando té, comiendo postres y haciendo cualquier cosa menos practicar. Esas frustraciones eran exactamente las que yo estaba teniendo con la serie en ese momento, y siento decir que no logra redimirse.
Sólo hay un momento que me pareció genuinamente entretenido: las chicas necesitaban una asesora para formalizar el club, y su profesora Sawako no podía por obligaciones previas. Por suerte descubren unas fotos de promociones escolares anteriores, con algunas de Sawako vestida a lo death metal durante su tiempo como estudiante. La transformación de Sawako en ese momento es memorable, y su carrera hacia el cuarto de música (donde estaban las fotos, para poder destruírlas) es lo mejor de la serie. Aparte de eso K-On! se mantiene de lo más irrelevante que puede ser.
Hay una segunda serie llamada K-On!! (con 2 signos de exclamación, para que no se confundan) y una película, pero no sé si mejorará la historia (o si en efecto habrá algún tipo de historia). Tal vez si ya la vieron me pueden aconsejar, pero por lo que he visto no he quedado con ganas de seguir viendo más de K-On!





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