
Llegó nuevamente el momento de comentar sobre una película, algo que no he hecho desde, me parece, Justice League o The Last Jedi. Ya no recuerdo. Y lo envío sin saber el dictamen de mis congéneres geekos. Espero concordar con ello, y si no pues no pasa nada. Peores cosas suceden en el mundo en estos días como para discutir por una película, y mucho más ESTA película. Lo bueno es que están por venir el capítulo 2 de la temporada 2 de Sandman y Los Cuatro Fantásticos.
La mentira de la logline: Superman 2025 no reconcilia nada
La logline es una breve declaración (normalmente una oración) que resume el conflicto central de una historia, diseñada para captar el interés de un público o productor.
La logline oficial del filme dice: “Superman must reconcile his alien Kryptonian heritage with his human upbringing as reporter Clark Kent. As the embodiment of truth, justice and the human way he soon finds himself in a world that views these as old-fashioned”.
Pero esta premisa resulta engañosa. En lugar de reconciliar sus orígenes, Superman destierra su herencia kriptoniana al descubrir que sus padres biológicos tenían la intención de que él dominara la Tierra. Esto no es una integración o síntesis entre dos mundos, sino una renuncia deliberada y dolorosa a uno de ellos. La reconciliación implica acuerdo entre partes en conflicto, pero aquí hay ruptura.
Al final de la película, Superman mira videos de su infancia humana. Este acto simbólico reafirma su decisión: elige ser Clark Kent, el hijo de Martha y Jonathan, y no Kal-El, el heredero de un mundo que quiso usarlo como arma. La película plantea así una redefinición profunda del personaje desde la negación de su legado original.
¿Fue verdadero el mensaje de Jor-El y Lara?
Aunque pudiera argumentarse que el mensaje revelado a Superman es una manipulación de Lex Luthor, el filme se encarga de presentar símbolos y consecuencias que lo validan:
La reacción de Superman y su ruptura definitiva con su herencia kriptoniana dan cuenta de que el mensaje impacta genuinamente su identidad. Por tanto, el mensaje se convierte en verdad, sea o no auténtico desde lo factual.
Adicionalmente, la película no busca reivindicar a Jor-El y Lara de esta posible mentira. No hay elementos que rediman su memoria ante el espectador o el propio Superman. Incluso no se menciona directamente el nombre Kal-El, lo que también contribuye al distanciamiento con la mitología tradicional del personaje.
Desarrollando un poco más este argumento, que lo considero central para la crítica a la película:
Aunque el mensaje completo que revela una intención de dominación kryptoniana podría haber sido manipulado por Lex Luthor, la película nunca se toma el tiempo de refutarlo o exponer su falsedad. No hay una escena donde Superman investigue su veracidad, ni una revelación final que lo redima.
En cambio, Superman reacciona emocional y éticamente como si el mensaje fuera verdadero:
- No lo desmiente públicamente.
- No lo confronta ni busca pruebas de su alteración.
- No regresa a los registros kryptonianos ni a la Fortaleza para buscar una versión no manipulada.
En su lugar, renuncia simbólica y activamente a Krypton explícitamente en la propia escena final de la película. En otras palabras: la verdad del mensaje se vuelve real por su efecto en la narrativa y en las decisiones del personaje.
Esto convierte al mensaje, más allá de su origen, en una verdad performativa dentro del contexto de la película: lo que importa no es su autenticidad objetiva, sino el hecho de que Superman lo interioriza como si fuese cierto, y por tanto lo responde con una ruptura definitiva con Krypton.
El legado kriptoniano de Superman en los cómics antes de Gunn
John Byrne en The Man of Steel (1986) fue el primero que replanteó la identidad dual de Superman posteriormente a Crisis on Infinite Earths, lo cual continuó en los primeros números de la nueva y primera serie postcrisis “Superman”. En The Man of Steel, Byrne mostró a Clark Kent como el verdadero ser, más que una fachada. No obstante, nunca se planteó una ruptura definitiva con Krypton, sino una reformulación de sus vínculos con ese pasado.
En la Silver Age y partes de la Golden Age tardía, Superman se identificaba más como kriptoniano. Clark Kent era una fachada, y Kal-El, su identidad esencial. Muchas historias incluían exploraciones del planeta natal, ya fuera mediante artefactos o visitas imaginarias. En Tierra-2, Superman incluso se casa con Lois Lane bajo el rito kriptoniano en la Fortaleza de la Soledad.
El filme de 2025 rompe esa tradición. No honra la dualidad, sino que la destruye. Esta disrupción no está presente ni en la etapa clásica ni en la post-crisis. No se asienta ni en la tradición clásica de la Silver Age (cuya culminación simbólica fue “Whatever Happened to the Man of Tomorrow?”), ni en la post-crisis de Byrne en adelante. Se erige como una interpretación nueva, y, desde mi punto de vista, plenamente ajena al espíritu original del personaje.
En contraste, las reinterpretaciones de los años 80 y 90 —Alan Moore, Frank Miller, Grant Morrison, Neil Gaiman, entre otros— fueron rupturas que dieron lugar a la llamada “Dark Age”, pero con raíces profundas en la historia editorial de la etapa denominada Bronze Age, con autores como Denny O’Neill (Green Lantern/Green Arrow y Batman), Steve Englehart (Batman) y Cary Bates (Superman y Flash). La reinterpretación de la película, en cambio, parecen más adaptaciones a la lógica actual del entretenimiento rápido (seguramente The Sandman de Netflix será con mucho un éxito modesto y ahora entiendo por qué).
ChatGPT me ayudó a preparar este cuadro resumen luego de hacer la consulta de un barrido minucioso sobre cómics desde Crisis on Infinite Earths, pues algunos más recientes no he tenido la oportunidad de leerlos. Su barrido dio los siguientes resultados:
| Autor / Serie | ¿Clark es la identidad principal? | ¿Destierro de Krypton? | Cómo se expresa ese destierro |
| John Byrne – The Man of Steel (1986) | ✅ Sí | 🚫 No explícito | Krypton aparece como un mundo frío y sin alma, distante emocionalmente; pero no lo rechaza activamente. |
| John Byrne – Serie Superman | ✅ Sí | 🚫 Omitido | El enfoque se centra en lo terrícola, sin desarrollo de la mitología kryptoniana; pero sin conflicto explícito. |
| Cary Bates – The Last Family of Krypton (2010) | 🔶 Parcialmente | ✅ Sí | Kal-El crece bajo la sombra de sus padres kryptonianos; pero la historia es una distopía alternativa. |
| Grant Morrison – All-Star Superman | ✅ Sí | ❌ No | Reivindica el legado kryptoniano como parte integral del personaje; pero siempre en diálogo con su humanidad. |
| Elseworlds (varios autores) | 🔁 Varía según la historia | 🔁 A veces sí | En muchos casos Krypton es descartado o alterado, pero estas versiones no son canónicas. |
| James Gunn – Superman (2025) | ✅ Sí | ✅ Sí, explícito | Superman rechaza el mandato dominador de sus padres kryptonianos; pero el filme no valida otra visión alternativa. |
Se dice que Superman 2025 es un regreso a las raíces del personaje. Realmente, entonces, no es así. Si acaso en las formas, con toda la “silliness” (y este admito que es un juicio personal) que implica el estilo de James Gunn. Como hemos visto, fue hasta 1986, y no en la Silver Age, que John Byrne suavizó, pero no negó el legado kriptoniano de Superman. Entonces Superman 2025 es una historia miserable. Ni siquiera está asentada en las raíces del personaje: ni en la Silver Age ni tampoco en el período post-crisis. Realmente Superman es Supergunn.
El contexto actual y su efecto sobre el personaje
La versión actual de Superman parece responder a un entorno que prioriza la emoción sobre la razón, lo inmediato sobre la reflexión. La conexión con el espectador se busca a través de recursos emocionales directos, como mascotas o guiños sentimentales, en lugar de dilemas morales complejos. Si anteriormente existió o no esta intención, no es un tema a tratar. Simplemente en esta película no existió, y se exacerbó la posición que aquí se está discutiendo.
Por lo anterior, Superman 2025 representa más que una relectura del personaje una reinvención plena no necesariamente anclada en el legado de Superman ni en su evolución o historia editorial. A nivel estructural y temático, el filme parece responder más a los intereses autorales de James Gunn y a las estrategias narrativas del universo compartido de Warner Bros., que a una verdadera intención de retorno a las raíces.
Uno de los elementos más notorios es el “eclipsamiento” del protagonismo de Superman. La historia se encuentra densamente poblada de otros personajes —algunos centrales para futuras entregas del universo cinematográfico— que diluyen la presencia del personaje principal. Esta situación me ha generado preguntas legítimas sobre si estamos ante una película de Superman, o ante un vehículo fundacional de una nueva franquicia coral, o ante una disrupción por amor a hacerla en función del ego del director.
El marketing previo al estreno reforzó esta impresión: la figura de James Gunn fue omnipresente en entrevistas, redes sociales y eventos promocionales, ocupando un rol protagónico que tradicionalmente estaría reservado al personaje central o a su actor. Esta campaña la percibo como una autopromoción, desplazando aún más la figura de Superman del centro de la película.
Otro fenómeno notable es el uso de Krypto como figura emocional y de conexión con la audiencia. En varios tramos del filme, la carga emocional que antes habría recaído en el propio Superman es trasladada a Krypto. Este enfoque no es inocente: en un mundo post-pandemia donde las mascotas han adquirido un rol emocional más fuerte en la vida de las personas, el cine recurre a estos vínculos afectivos para asegurar la empatía del espectador.
De hecho, el metraje otorga un espacio significativo no solo a Krypto, sino también a otros animales con roles activos en la narrativa, como una ardilla y un segundo perro. Esto acentúa la tendencia del filme hacia una conexión emocional inmediata, más que hacia la exploración de los dilemas del personaje. En este sentido, Superman 2025 parece reflejar un cambio cultural más amplio: el desplazamiento de la lógica y el debate moral en favor de la emoción como principal vía de persuasión. Sí: dirán que es una película; es más: una película basada en un cómic. Pero alguien dijo una vez que no hay malos personajes, sino malos escritores.
Esta reinterpretación se vuelve aún más preocupante al observar el panorama general del nuevo Universo DC de Gunn. Series como Creature Commandos exhiben desde su primer episodio escenas de tono grotesco o perturbador. Asimismo, la elección de presentar a Supergirl en un estado ebrio y descompuesto previo a su debut cinematográfico en su propia película puede anticipar una narrativa cargada de cinismo o desmitificación extrema. A esto se suma la declaración explícita de que las futuras series del “DCU” en plataformas como HBO Max no tendrán tono familiar, sino que se orientarán hacia un público “adulto”, con todo lo que eso pueda implicar según los antecedentes de Gunn.
Todo ello apunta a una reinterpretación que, si bien puede resonar con sensibilidades actuales, se aleja considerablemente del personaje de Superman, tanto en su versión clásica como en sus reinvenciones editoriales más influyentes, e incluso para el resto de personajes de la editorial.
Conclusión: Alternativa a la logline oficial
Una logline más honesta para Superman (2025) podría haber sido:
Cuando el hijo de Krypton descubre una verdad oculta sobre sus orígenes, debe elegir entre el legado de su nacimiento alienígena y los valores del mundo que lo crió. Al hacerlo, redefine lo que significa ser Superman.
Esta formulación considero que condensa con mayor precisión el conflicto y la tesis narrativa de la película.
Sin embargo, como se ha argumentado a lo largo de este escrito, la redefinición de Superman no es neutral: podrá parecer revitalizadora para quienes buscan romper con las concepciones clásicas del personaje, pero también puede percibirse como una traición a los fundamentos éticos, simbólicos y editoriales que han sostenido al personaje durante más de ochenta años.
En última instancia, la película no invita a reflexionar libremente sobre esa redefinición; la impone, desplazando no solo el legado kryptoniano sino también buena parte del legado cultural compartido que convirtió a Superman en un ícono. Si esta nueva versión resulta significativa o simplemente funcional al espíritu de los tiempos, es una pregunta que cada espectador deberá responder desde su propia lectura del mito.
Interesante que prácticamente los mismo motivos que le parecieron negativos, a mi positivos. El legado de Kripton y los padres de Kal-El en comics a variado inmensamente con los años, ha sido un planeta de científicos sin sentimientos, una utopia, un planeta sobre-explotado y hasta uno dirigido por una clase religiosa dedicada a Rao, así que una nueva reiterpretación en mi opinión no diluye ni altera lo que es la escencia del personaje. Por otro lado, la aceptación de el mensaje como cierto, no está basada en sentimientos, la película varias veces confirma la veracidad de la misma y una de ellas por un aliado que ha demostrado que sabe de lo que está hablando. Cambiado de tema, en lo personal no solo me gusto que hubiese otros personajes, es más me hubiera gustado pasar más tiempo con varios de ellos, ya que no siento que le robaran protagonismo a Superman, si no que hicieron que el mundo donde se desarrolla la película se sintiera vivo, lo comparo con la primera vez que abri un comic, era el punultimo numero de un arco largo y cada personaje que veía me intrigaba y quería saber más sobre quienes eran. Aunque coincido en que el uso del cachorro para establecer una rápido y fácil conexión emocional y otros elementos como el bebé de metamorfo fueron salidas poco creativas, el resultado me dejo satisfecho y como hace mas de 40 años cuando vi aquel primer comic, con ganas de saber más de ese mundo